OT: El Reencuentro | Haul
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NOSTALGIA, REENCUENTROS Y TELEVISIÓN

El buen uso de la nostalgia es la clave que permite entender el éxito (o el fracaso) de muchos programas

Parece que cuando las productoras se quedan sin ideas, deciden hacer un remake de algún programa que tuvo éxito en el pasado. Quizás esta fórmula triunfó en algún momento de la prehistoria, pero ahora se necesitan formatos nuevos. Por este motivo, cuando se anunció OT: El Reencuentro, dijeron que serían 3 documentales y un gran concierto en el Palau Sant Jordi como colofón. Vamos, que querían convertir la nostalgia en documental y la lagrimita en un punto de audiencia.

Durante el mes pasado, España volvió a vivir en el mes de octubre de 2001. Los trending topics en Twitter estaban llenos de referencias a OT, la prensa y la televisión parecía que solo sabían hablar de ellos y las 4 emisiones del reencuentro han reventado los audímetros. Pero, ¿cuál es el éxito de estos programas? La buena gestión de la nostalgia.

Sí, la nostalgia es una emoción y esta no se puede gestionar matemáticamente. A pesar de esto, Gestmusic y TVE han conseguido que nos volvamos a enamorar de aquellos 16 jóvenes que solo querían cumplir su sueño. Todos han sido sinceros al máximo y esto es lo que ha hecho que conectáramos de nuevo con ellos. Hemos visto historias de fracaso y de superación, de derrotas y éxito. Y aunque no todos seamos cantantes ni estrellas del pop, podemos relacionarnos con alguna de sus historias.

La nostalgia no es algo que le guste a Javián

Javián, muriendo lentamente al descubrir que tendrá que cantar “Te quiero más” en el Palau Sant Jordi y no podrá mostrar su lado más heavy metal

La nostalgia en las series

La nostalgia también ha sido el factor que ha jugado a favor de La que se avecina. Loles León se ha incorporado a la serie de los hermanos Caballero después de abandonar Aquí no hay quien viva en su segunda temporada. Cuando la volvieron a fichar, quisieron aprovechar el maravilloso recuerdo del personaje de Paloma en la serie de Antena 3, que tantos buenos momentos había dado a los fans. Así consiguieron que aumentaran las ganas de ver la nueva temporada de La que se avecina y el reencuentro de la León con sus antiguos compañeros.

Canales como FDF o Atreseries llenan sus parrillas de reposiciones de las series que emiten (o emitieron) en Telecinco y Antena 3. Además, Atreseries le da un valor añadido a las reemisiones organizando reencuentros de su elenco de actores. Lo ha hecho ya con Compañeros y Física o Química, alimentando así el morbo de volver a ver juntos a los actores que dieron vida a personajes que marcaron a dos generaciones distintas. Aprovechamos para pedir que hagan lo mismo con Un Paso Adelante. Queremos ver juntos de nuevo a Beatriz Luengo y al paleto Pablo Puyol.

Refritos que fracasan

De todos modos, esta nostalgia puede llegar a ser contraproducente. Y este es el caso de El amor está en el aire, el ya cancelado proyecto de Juan y Medio y Ares Teixidó. El problema que ha tenido ese programa de reencuentros ha sido el recuerdo tan positivo que sigue en la memoria de la audiencia: Isabel Gemio y su sofá giratorio. Nos ofrecieron un formato que no dejaba de ser más de lo mismo y, al no innovar y quedarse a medio gas, el público no estuvo de su lado.

Otro programa que tampoco supo aprovechar del todo la nostalgia fue el regreso del mítico Un, dos, tres… responda otra vez, que en 2004 pasó a llamarse Un, dos, tres… a leer esta vez. Luis Larrodera estaba al frente de esta nueva edición del concurso, donde los libros eran los protagonistas. Quizás el problema de este progama estaba ya en la mecánica: la cultura en televisión nunca ha gozado de mucha popularidad. Así pues, la primeras emisiones cosecharon buenos datos de audiencia, pero el interés del público fue decreciendo hasta que se canceló el programa.

A Luis Larrodera no le gusta pensar en la nostalgia, de ahí esa cara

Luís Larrodera, sorprendido al ver a Tutankamón en el plató de “Un, dos, tres… a leer esta vez”

Bendita nostalgia

Está claro que los sentimientos nos mueven, nos impactan y nos llevan a tomar decisiones. Aquellos que están detrás de nuestros programas favoritos saben qué nos hace reír, llorar y enfadarnos. Con más o menos maestría consiguen provocar estos efectos en los espectadores.

La nostalgia puede llenar la parrilla de un canal, pero se tiene que saber vender y gestionar, porque solo con nostalgia no se consiguen las audiencias que ha tenido OT: El Reencuentro. Se nos ha hecho revisitar una historia que ya conocíamos, pero que ahora hemos visto desde otro punto de vista y a toro pasado. Los protagonistas han valorado la experiencia y hemos reído y llorado con ellos.

Brindemos por este programa, que nos ha tenido cada domingo delante de la pantalla, que nos ha emocionado y que nos ha transmitido tanto. Brindemos por Chenoa y por ese amor de juventud.

Xavier Rodríguez

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Zurdo de nacimiento. Melómano por necesidad. Comunicador por vocación. Se me fue la pinza y tengo un canal de Youtube donde explico mis miserias.

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