ADIÓS A LA VENENO: FALLECE UN PEDACITO DE TELEVISIÓN ATEMPORAL

Parece que el día de hoy nos tenía más de una mala noticia preparada. Si no teníamos suficiente con la victoria de Donald Trump en las elecciones estadounidenses, a las pocas horas nos enteramos tristemente del fallecimiento de una mujer que, casi 30 años después de comenzar su andadura televisiva, seguía siendo tendencia. Tras encontrarla este fin de semana en un estado que presuntamente apuntaba a un ajuste de cuentas, hoy ha fallecido a la edad de 54 años. Y con ella no solamente se van su arte, sus frases célebres y su forma de vida; con ella ha fallecido algo de lo que cada día queda menos, y son esos años de oro televisivo, el inicio de las cadenas privadas. Aquello con lo que crecimos y de lo que cada día va quedando menos.

Y es que la Veneno es el ejemplo más claro de lo que ocurre cuando alguien tiene tanta vida y tanto por contar. Hubo un momento que ella era la definición de televisión, y sin ser ni si quiera profesional. Medía tiempos, sabía cuando vacilar y cuando ponerse seria. Le gustaba contar su vida, más como un cuento que como un arma cargada de munición. En su momento funcionó, y cuando más alto estaba, la dejaron caer. De ser la reina consorte de la televisión junto a Pepe Navarro se vio en programas como ‘Donde Estás Corazón’ y ‘Sálvame Deluxe’ para seguir contando todo lo que le ocurría. Y ella misma no desmerece a esos programas, puesto que no los considera telebasura – ella misma decía hace poco que nunca entraría en un reality porque no hace telebasura, no es el sitio en el que tiene que estar -. Era la misma, pero la televisión no. La caja tonta poco a poco se estaba echando lejía por encima para blanquearse – cuando en realidad no saben lo corrosiva que es – y alguien como la Veneno, de la vieja escuela, no tenía cabida – como tampoco parece tenerla alguien como Pepe Navarro, no es coincidencia -. ¿Por qué tenemos la manía en España de ubicar a los personajes televisivos, y no saberlos evolucionar a la vez que el medio para seguir manteniéndolos en el tiempo?

No es la única que ha sufrido esta caída de fama televisiva. Personas como Carmen Ordoñez o Amparo Muñoz vivieron en sus carnes lo que es interesar menos. Ambas, con una edad similar a la Veneno cuando fallecieron, tuvieron también final trágico. Eran de las personas más interesantes y que más podían contar. Pero el mundo avanzaba, y no querían que ellas también lo hicieran. ¿Es España un saco de juguetes rotos? La prensa rosa está llena de personas que cogen, explotan, y tiran. ¿Y después qué? Nadie puede retomar una vida normal porque han conseguido que su vida no lo sea. Nadie puede volver a vivir todo lo que vivió en televisión. Sin embargo, esta era, la era Twitter/Vine ha hecho que sobre todo los jóvenes recordemos con nostalgia y alegría a personas como la Veneno, y que recuperemos las frases que en su momento pudieron pasar más o menos desapercibidas, pero que hoy en día son carne de viralidad. Los memes de Aramis Fuster – archienemiga reciente de la Veneno -, Yurena en Supervivientes, los reencuentros televisivos que estamos viviendo últimamente o los ejemplos de longevidad televisiva de muchos programas hacen que la atemporalidad en televisión esté cada día más aprovechada. Una pena que no aprendamos y no cuidemos a los personajes que la protagonizan.

Porque a la Veneno la olvidamos unos años. Nadie supo de ella, y de golpe reaparece a golpe de libro junto a Valeria Vegas. Y con un taconazo demuestra que está más en forma que nunca y que vale para seguir al pie del cañón. Que puede permitirse seguir siendo la misma deslenguada que transmite el mismo cariño que desea recibir de su público. Que vive por y para el folclore español, y que jamás se tuvo que creer más que nadie, porque durante mucho tiempo ella fue más que la mayoría. Hoy toca despedirse de ella, y con ella un pedacito de televisión fallece. Lo que llamamos historia viva lo seguirá siendo, pues sus aportaciones a la cultura digital han sido casi infinitas. Y estoy seguro que desde donde esté, disfrutará con el recuerdo tan bueno que ha dejado en la memoria de muchas personas. Al igual del resto de personas cuyo final llegó demasiado pronto, y que nos hicieron disfrutar en vida como poca gente lo consiguió. Descansa en paz, Cristina.

David Marañon

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De pequeño no sabía lo que quería ser, lo único que hacía era no perder el tiempo. Con casi 25 años actúo igual, sin profesión fija pero con ganas de hacer cualquier cosa.

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