Eurovision | HAUL
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EUROVISIÓN: COSITAS QUE HACEMOS MAL

Arranca ya la temporada del #Eurodrama. Vestidos, escenografías, zapatos, peinados, fondos de windows… Todo es susceptible de ser analizado al detalle por los mejores escenógrafos de España: los eurofans. Podríamos decir que Eurovision ha llegado ya a nuestras vidas tras un verano de sequía eurovisiva. El Eurocasting ya se ha cobrado a sus primeras víctimas y ya conocemos los primeros 30 aspirantes a la última plaza de la selección nacional patria.

Ahora es el momento de echar la vista atrás y analizar qué cosas se han hecho mal en Eurovisión. Llevamos una racha de malas posiciones y de decepciones. Nos creemos que lo que presentamos es lo más de lo más y luego terminamos comiéndonos un mojón. ¿Por qué, Señor? ¿Nos estás castigando por no elegir nunca ni a Mirela ni a Coral Segovia?

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Todo está en tu mente. Pero parece que Coral Segovia ha dejado de estar en la mente de muchos españoles.

Cositas que fallan en Eurovisión

  • La CANCIÓN. Sí, Amanecer era una canción “interesante”, pero también lo eran Que me quiten lo bailao y La noche es pata mí. Tenemos un problema de comprensión de conceptos. Señores encargados de Eurovisión: “fresco”, “moderno” y “actual” no pueden ser las palabras que describan nuestras candidaturas. Parece un poco básico decir que lo que falla es la canción, pero el año pasado casi llevamos a una canción sobre galletas felices y sonrientes. Válgame señor. Por este motivo, os proponemos también que leáis este artículo sobre canciones patrias que lo hubiesen petado en Eurovisión.
  • El/La/Los/Las artistas. Muchas veces se cae en la trampa al pensar que llevar a un artista famoso ya está todo ganado. El mejor ejemplo de esto es Un Bloody Mary, por favor, con la mejor escenografía hasta la fecha. Esas sillas de escritorio son de lo mejorcito que ha aparecido en el escenario eurovisivo. Hemos presenciado preselecciones donde ningún artista nos parecía correcto o ninguna canción nos terminaba de convencer. También hemos vivido en años donde los seleccionados no nos representaban. Necesitamos una preselección y un representante que sea el ejemplo de lo que es la música española en estos momentos.
  • La puesta en escena. En el escenario tienes 3 minutos para impactar a todo un continente (+ Australia). Debe ser algo fácil de entender, impactante y que te deje con ganas de más. En esto fallaba la propuesta de Edurne. Diréis que había una metáfora de la lucha contra tus problemas, pero esto no lo entendieron las señoras de Crimea (ellas eran más de mirar a Giuseppe di Bella). En 2015 se vinieron arriba con los portés y las coreografías elaboradas. Quedaba muy bien en cámara, pero no se entendía por qué Edurne “peleaba” con su compañero de escenario.
  • El vestuario. Todos recordamos el vestido de Agatha Ruiz de la Prada que lució Lydia o los pies descalzos de Shakira Remedios Amaya. En cambio, vestidos tan acertados como el de Ruth Lorenzo o Pastora Soler nos han dado las alegrías que todo eurofan necesita: un vestuario coherente con la actuación.

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    Lydia quiso homenajear a todos los miembros LGBT que siguen el festival. Solo consiguió un solo punto, de Croacia. Gracias, croatas.

  • La canción, el artista, la puesta en escena y el vestuario. Normalmente, el error más garrafal es el que los combina todos.
  • Las ruedas de prensa. Si el artista no sabe hablar inglés (no es necesario que la canción sea en inglés, solo que lo hable) es un error. Queda muy mal ante todos los otros países que sigamos necesitando un traductor. Estamos en el siglo XXI ya…
  • El maldito HYPE. “Este año vamos a hacer algo nunca visto en el escenario”. Wow. Nunca mais a esta frase. Soraya lo dijo y su truco de magia con el trapo naranja es algo por lo que aún estamos en tratamiento psiquiátrico. Barei lo dijo y su pack “caída + fade to black” resultó que solo sorprendió a la señora polaca que nos dio los 10 puntos del televoto. No queremos más sorpresas nunca antes vistas, porque después son una decepción. Haced lo que sepáis hacer de la mejor manera que sepáis. Mirad a Pastora Soler, casi estática en el escenario y el movimiento conseguido solo con los movimientos de cámara.
  • La falta de diálogo entre la delegación española y la televisión organizadora. Mención aparte para este punto. La Lorenzo tuvo problemas con este punto. Barei tuvo problemas con esto. Pastora Soler dicen que estuvo a punto de abandonar por falta de entendimiento.

Con todos estos errores, parece que me he vuelto un poco como los eurofans que, entre diciembre y junio, se vuelven escenógrafos, productores y realizadores. Pero es que si nos paramos a pensar, tenemos dos ejemplos recientes de ganadoras que han sabido aplicarse estos errores de España para llevarse la victoria:

  1. Loreen estaba sola en el escenario. Era coherente con su canción. La escenografía giraba a su alrededor.
  2. Jamala tenía una canción emotiva y muy personal. La puesta en escena resaltaba su reflexión y su soledad.

Dicho esto, me voy a tumbar un rato para que se me pase esta intensidad que me ha venido de repente. Si tenéis más críticas para las preselecciones españolas, estaré encantado de leerlas.

Xavier Rodríguez

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Zurdo de nacimiento. Melómano por necesidad. Comunicador por vocación. Se me fue la pinza y tengo un canal de Youtube donde explico mis miserias.

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