LA RESPONSABILIDAD DE SER HOMBRE EN UN MUNDO MACHISTA

Nos hallamos inmersos en un mundo patriarcal y machista. No creo que esta afirmación llegue a sorprender a nadie a estas alturas, es algo latente que se lleva prolongando durante demasiado tiempo a mi parecer, una realidad que se cobra una víctima directa: las mujeres. Durante siglos, la mujer ha sido denostada, tratada como un ser inferior, vapuleada, utilizada, cosificada, maltratada, violada y asesinada; ¿por qué? Por el mero hecho de ser mujer, y en todo ello hay un verdugo y responsable claro: el hombre.

Sólo por ser varón, uno nace con una serie de privilegios que las mujeres han logrado apenas rozar tras siglos de lucha, y que en muchos casos aún no han alcanzado. Brecha salarial, discriminación, desigualdad de oportunidades, techo de cristal… por solo nombrar unas pocas.

Desde nuestro nacimiento comenzamos a participar en la dinámica patriarcal: al niño de azul y a la niña de rosa. Parece algo tan básico y anodino, pero que en realidad queda marcado en nuestra inconsciente cultura colectiva, y es sólo el comienzo de diferenciación entre los dos géneros, y que en última instancia provocará que uno se considere superior al otro. Como dependiente en una tienda de ropa, he sido testigo muchas veces de cómo devolvían una cazadora vaquera para bebés de 12 meses porque “no se habían dado cuenta de que era de niña y el bebé es un niño”. Parece irrisorio, pero la importancia que dan a algo tan bobo como el género que la sociedad pueda asociar a una simple cazadora me sorprende y alarma. Y ese es sólo el comienzo.

Durante nuestra vida, de forma voluntaria o involuntaria participamos en esta cultura machista. Creemos que la igualdad ya existe, que todos somos iguales, pero seguimos haciendo chascarrillos en los que la mujer es ciudadano de segunda, continuamos cosificándola en la publicidad, en las películas y en los programas de televisión, y nos seguimos haciendo “los machitos” junto a nuestros amigos. Y, lo peor, es que nos creemos con derecho a hacerlo con la excusa de “es sólo una broma” o “es ficción”. Pero las bromas y la ficción también se cobran sus víctimas.

Incluso en los círculos más afines a la causa se dan este tipo de casos. En una reunión de personas presumiblemente feministas he comprobado cómo cuando un hombre hablaba el resto callaban, mientras que cuando las pocas mujeres presentes se empoderaban y daban su opinión, la escucha disminuía y siempre alguien alzaba la voz por encima. Y aquellos hombres apenas eran conscientes de ello, es algo tan enraizado en nuestro imaginario que se hace de manera inconsciente. Yo mismo he llegado a hacerlo.

“Es que eso del feminismo no va conmigo”, he oído decir a muchos hombres con desprecio y dejadez durante los últimos años, y en la mayoría de ocasiones no se trata de agresores ni de gente especialmente machista, simplemente de personas que creen que no es una lucha real, o que es una situación en la que ellos no participan. 39 mujeres han muerto en España este año a causa de la violencia machista. El feminismo sí va contigo, y tu silencio es cómplice.

Todo hombre participa en esta dinámica, lo pretenda o no. Y sé que es algo con lo que muchos estarán en desacuerdo y se sentirán ofendidos, lo comprendo porque yo también lo viví, también me sentí atacado y no entendía por qué aseveraban que participaba en algo contra lo que luchaba, hasta que comprendí que era verdad.

Por ello tenemos un deber social de no desentendernos, de asumir que si entramos en un ascensor a solas con una mujer ella nos va a considerar un posible violador, de comprender que ese chiste machista tiene una repercusión real y a veces mortal, que el lenguaje no es inocente, que desde arriba tenemos que pisar bien fuerte para romper ese techo de cristal con el que ellas se topan día tras día.

El cambio, la revolución tendrá como protagonistas a las mujeres, pero deberá salir de todos, los hombres tendremos que acompañarlas y apoyarlas en su lucha si realmente queremos un mundo igualitario. El feminismo es de todos.

patriarcado

La revolución será feminista, o no será.

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1 Response

  1. WilliamLem dice:

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