EFECTO 24 HORAS

Bienvenidos a la nueva era. Una era en la que se extinguen términos como: cerrado, apagado, descanso, relax, desconexión, horario, reposo…

¿Qué coño estamos haciendo? Estamos creando monstruos y los sacamos a la luz, aprovechando el alumbrado de nuestras ciudades (Carmena les abre hasta un carril de la Gran vía) y que el Grinch dejó la puerta abierta:

                                                                                                                     

  1. El monstruo de “disponibilidad absoluta”: Estamos creando al más puro estilo Frankestein, esclavos del trabajo (Jennifer Lawrence sálvanos). Y todo encubierto con mecanismos como Skype (reuniones a todas horas), correos en el mail (putadas de última hora desaparecen evolucionado a putadas 24h), jefe o compañeros de trabajo en el whatsapp (mensajitos de oye ¿qué pasa con ese mail que te mandé?22.48h) o cenas de Navidad para poder sacarte durante todo el año la borrachera y aquellos bombazos que soltaste.
  1. Conciliación.not: Este apartado se lo dedico a mi amiga Fátima Báñez porque cómo consiga lo de acabar a las 18h le escribo su bibliografía al estilo Pilar Eyre. Seas hombre o mujer, los horarios que tenemos hoy por hoy no tienen problema de discriminación (ya de salario hablamos otro día), os jodéis todos y punto. Y cuando digo todos, incluyo a vuestros padres, hijos, parejas o posibles parejas. Los síntomas que les va a tocar padecer será madrugones insufribles, cenas en espera en el microondas, ambiente en casa como en Salvamé y posible nuevo concursante de “Tu cara me suena”.
  2. Supermercado 24horas: Está claro que es un eslabón más de la cadena que estamos creando. Si salimos tarde, queremos el paquete de leche semidesnatada y el papel WC, y eso supone que supermercados que han visto el nicho de negocio y el nicho de trabajadores necesitados de cualquier trabajo a cualquier hora, hayan quitado el reinado a los chinos, ahora es raro el comercio que no haya ampliado sus horas, pronto empezarán a vender latas de cerves o de fabada litoral en el carrito por las plazas. Raro sentimiento de gratitud y pena.
  3. Comida Fast Food: Este monstruito no sólo es el culpable de esos flotadores implacable, también lo es de la vaguería de nuestras papilas gustativas. Sólo debemos pensar en la clave de las chef con más estrellas michelines (Ey! acabo de caer en el origen de los michelines, ya me puedo acostar): nuestras ABUELAS. Su ingrediente secreto: EL TIEMPO y su prima LA DEDICACIÓN. Siendo los resultados incuestionables, pudiendo resumirlo al más puro estilo Samanta Nájera: SABOOOOR

En cambio, nuestra generación ha adoptado a los hermanastros THERMOMIX y MICROONDAS. Y sí, tenemos un catálogo de lo más amplio, pero siempre acabamos rogando a nuestras abuelas que nos hagan ese pisto, esas natillas, ese arroz…

                                                                                                                 

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  1. De tal palo tal gimnasio, creo este refrán ‘modernuki’ porque si antes hablaba del supermercado, luego de la comida, ahora le sigue la moda de los gimnasios 24horas, vamos, que debe dar un juego para nuevas temporadas de películas porno. Alucino que a los 03.00h te apetezca hacer TRX (es cierto que a mí no me apetece ni a las 17h)

                                                                                                                   

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       6. Aplicaciones asesinas: no dejemos que rija el principio de presunción de inocencia, pues el móvil va a ser el culpable de la ceguera, sordera y nuestras incipientes chepas.

Tenemos de todo y para todos. Pero realmente no tenemos tanto cómo creemos pues ¿Cuántas fotos vamos a tener cuando seamos mayores? ¿Facebook va a ser nuestra memoria histórica? ¿ nuestros seguidores son nuestra nueva pandilla? Las fotos, los recuerdos y los amigos se crean y se hacen… Y ello requiere tiempo.

Escribimos o leemos post de cómo ganar, perder o ahorrar el tiempo, pero lo cierto es que el sistema global al que nos estamos suscribiendo no nos deja. El tiempo avanza de manera imparable y no hay nada que podamos hacer para modificar su curso. Realmente estos mecanismos que nos estamos adjudicando como mecenas de nuestro tiempo no sé hasta qué punto nos deja disfrutar de nuestro tiempo. Por mi experiencia duermo menos, como peor, me estreso más, me duele el túnel carpiano, mi casa no sale en Pinterest y el apartado del Tiempo meteorológico cada vez dura más.

                                                                                                                   

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