CRISTINA PEDROCHE: MÁS QUE UN VESTIDO

Tuve el placer de entrevistar a Cristina Pedroche una vez. Era el día que presentaba en sociedad ‘Pekín Express’. Allí me encontré con una chica tremendamente nerviosa, muy amable con todos y, sobre todo, muy valiente – a mí personalmente me dio las gracias por decir delante de sus jefes que no se echaba de menos a otros presentadores -. Era el primer programa que iba a llevar en solitario. Y en la sala de prensa se escucharon comentarios de todo tipo. Pero había algunos que no fueron precisamente acertados: ‘uy, pues no está tan gorda’, ‘qué cuerpazo tiene’, ‘en televisión parece mucho más rellenita’ y así un largo etcétera. ¿Es Cristina Pedroche modelo? ¿Vive única y exclusivamente de su cuerpo? Hagamos memoria y pensemos en cómo comenzó su carrera televisiva. Era sustituta de Pilar Rubio en ‘SLQH’. De ahí, saltó a ‘Otra Movida’, y a partir de ahí, vinieron ‘Zapeando’,  ‘Los viernes al Show’, Pekín Express’ y programas aún por estrenar, además de participar en un capítulo de ‘La que se avecina’. ¿Gracias a qué a conseguido todo esto en tan sólo 6 años? Gracias a su cuerpo, seguro, no.

Y es que hay que tener una cosa clara, y es la suprema inteligencia de esta presentadora. Año tras año, consigue que los comentarios de año nuevo se centren en ella. Es noticia prácticamente cada movimiento que da, cada paso televisivo que emprende, y sin darse cuenta, todos los que la odian terminan subiendo la altura de su fama. Porque ella sabe aprovechar todo eso. ¿Que molesta que se me vean las bragas en Nochevieja? Pues vais a tener transparencias para rato. ¿Que no soy graciosa? Pues voy a preparar una sección de chistes malos. ¿Estoy gorda? Tranquilos, que enseño el doble mi cuerpo. Y si os jode, no lo miréis. Y tener hoy en día esa filosofía de vida en una sociedad cada día más hipócrita e hiriente, no solamente es difícil, sino sabio.

Lo que se esconde detrás de todos los comentarios negativos que se lanzan a la presentadora es una muestra de lo que hoy en día viven muchas mujeres, mujeres a las que se cuestiona día sí día también por hacer lo que quieren con su cuerpo. Una sociedad en la que un pezón femenino no vale igual que uno masculino para Instagram. En la que siguen siendo asesinadas mujeres – ayer mismo dos para estrenar el año -. En la que ir con una minifalda cuenta más para una entrevista de trabajo, y en la que tienen que poner buena cara a los hombres que les dicen cosas por la calle. Esta sociedad que se compone de mujeres que desprenden odio hacia otras mujeres, mujeres que además ayudan a que se hagan TT hashtags como #laballenadevallecas. Y claro, un servidor se pregunta dónde está el problema de que Cristina Pedroche presente así las Campanadas. Y la respuesta es clara. No hay problema. El problema lo tienen las personas que no lo entienden. El problema es la educación que damos a nuestros jóvenes.

Todas las polémicas que suscita Cristina Pedroche son un reflejo no de la mujer por lo que ella realiza, sino de los problemas de fondo que existen en este mundo. No se puede tolerar que una chica salga con corsé y la gente se lleve las manos a la cabeza. Simplemente no se puede. Porque la gente que se lleva las manos a la cabeza por eso es la misma que ante actitudes machistas queda impasible. Seguramente la misma que se educó con mamá limpiando y cocinando y papá en el trabajo. La misma a la que le decían: ‘cuidado con cómo vas vestida no vaya a ser que te violen’. Ese tipo de advertencias que hacen que el hombre quede en una supremacía prehistórica ante la mujer. ¿Por qué no decir ‘no violes a las mujeres’? ¿Es acaso una locura? NO. Es lo que se debe hacer. Educar a la sociedad para que respete a los demás, y que mientras no recibas una agresión de cualquier tipo, dejes a los demás hacer lo que quieran. ¿Duele el éxito de una mujer joven? Sí, y la envidia es el deporte nacional por excelencia. Y más si tampoco tiene complejo alguno. Es intolerable que se desprendan hacia ella palabras como gorda, foca, tonta, idiota, creída… Y más si lo hace gente que únicamente utiliza su tiempo en no hacer cosas productivas, sino en odiar a través de redes. Gente que nunca será como Pedroche por no mover el culo – no de manera literal – y saber buscarse la vida. Y gente a la que seguramente nunca le han dicho los demás lo que piensan de ellos, cosa que sin embargo hacen muy bien. ¿Aprenderemos alguna vez en nuestro país a dejar de ser tan sumamente cínicos? ¿Empezaremos a educar desde la igualdad y el respeto hacia los demás? Porque Cristina Pedroche no es sólo un vestido. Es la muestra de que en este país escupimos al de al lado tanto si le va peor como mejor que a nosotros. Es la muestra de que el azul y el rosa siguen siendo colores sexistas, y la muestra de que el cuerpo femenino sigue sexualizado de una manera repulsiva. Cambiemos nuestras cabezas, pero no hagamos que los demás, como Cristina Pedroche, lo hagan.

David Marañon

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De pequeño no sabía lo que quería ser, lo único que hacía era no perder el tiempo. Con casi 25 años actúo igual, sin profesión fija pero con ganas de hacer cualquier cosa.

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2 Responses

  1. Míriam dice:

    El problema no es lo que se ponga o se deje de poner. El problema es que ella misma hace un mundo de su cuerpo en vez de pasar página y realmente ser todo lo libre que defiende ser. No se reafirma como periodista, ni como todo lo luchadora que dice ser, sólo veo una chica que “aprovecha” que se aprovechan de ella y se cree más inteligente que el resto, o le gusta o no se entera.
    Muy buen artículo por eso, pero simplemente no puedo estar de acuerdo. Creo que se ha sumado al vagón del feminismo sin tener ni idea de lo que defiende.

    • David Marañon David Marañon dice:

      Al contrario, creo que no es abanderada de nadie ni nada, y ahí es donde está el problema. Ni ella pretende ser imagen de mujer moderna y las mujeres deberían tomarla de ejemplo porque ella no quiere eso. Aún así, gracias por el comentario, no hay nada mejor que compartir opiniones y debatirlas!

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