Carnet conducir | HAUL
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CARNET DE CONDUCIR: DRAMA EN 5 ACTOS

Acto 1: apuntarse a la autoescuela (0% del carnet)

– Hola, buenas tardes. Venía a apuntarme para sacarme el carnet de conducir.

– Perfecto. Mira, ahora tenemos una oferta. 500 euros por la matrícula, el material, los exámenes y la sangre de unicornio que necesitarás para los test. Además, cada práctica te va a costar un riñón y cuando te quedes sin, tendrás que acudir a un aquelarre para poder conseguir cambio.

Así empezó todo. Yo, inocente, me fui a apuntar a la autoescuela. Bueno, mi padre me obligó a sacarme el carnet a mis 23 años. Yo, nini en ese momento, me vi arrastrado hacia el lugar donde sabía que iba a morir. Real. Amaxofobia autodiagnosticada, fobia a conducir. Desde pequeño he pensado que iba a morir conduciendo.

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Conducir no es así de divertido el primer día, lo certifico

Acto 2: el teórico (25% del carnet)

Los test se me daban más o menos bien, pero como no lo hacía motivado, necesité 3 meses para prepararme algo que (si me hubiese gustado) hubiese tardado 3 semanas. Después de hacer más de 300 test, las preguntas se repetían y las fotos eran las mismas. De verdad, la DGT tiene que empezar a innovar en las preguntas porque son un poco pesados.

Señales Tráfico | HAUL

Señales que provocan que yo pierda la paciencia

A ver, rápidamente, sin pensar. ¿Habéis visto estas señales alguna vez en la carretera? YO NO. Las señales son lo peor del temario. Hay miles, cada una distinta de la anterior aunque parezcan exactamente iguales. Y claro, en el examen pueden preguntarte sobre cualquiera de ellas. Y tú debes sabértelas todas. Como si te fuera la vida en ello. Como si fuera lo más importante en esta vida. Tienes que saber diferenciar entre un paso a nivel de una vía férrea y de dos vías férreas. Digo yo, que mientras sepas que por ahí pasa un tren que te puede matar tienes suficiente, ¿no? Pues no, tienes que saber también cuántos trenes pueden arrollarte.

Luego están las velocidades. Esa tabla (los que hayáis estudiado para esto me entenderéis) con cada vehículo y cada tipo de carretera. Porque claro, tú tienes que saber que un camión no puede ir a más de 90 por autovía. Aunque luego Manolo corra más que tú porque es más chulo que nadie.

Una vez aprobado el examen (me han contado que existe una especie en peligro de extinción que lo aprueba a la primera) y después de haber recorrido medio camino del que te lleva a conseguir el ansiado carnet, llegaba lo más temido por mi ser: conducir. El choque con la realidad.

Acto 3: el práctico (50% del carnet)

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Mis caras los primeros días al volante, it’s very difficult todo esto

Mi primera práctica fue un desastre. Debido a mi amaxofobia nunca había intentado coger un coche, ni en broma. Confundí el acelerador con el freno y casi me llevo por delante a una mujer inocente. Durante estos meses de prácticas, mi profesor se ha planteado abandonar su oficio para dedicarse a la jardinería, algo menos peligroso. Yo debo tener un imán para las desgracias, porque aventuras mil que darían para una serie de artículos sobre miserias al volante.

38 prácticas después recibí la triste noticia. Tenía que ir al matadero. Había llegado la hora de la verdad. Tenía que hacer el examen práctico. Yo era feliz con mi resultado del teórico a pesar de los nervios que pasé, pero ahora tenía que mantener el nivel. La última práctica fue un desastre. Los nervios por el examen pudieron conmigo. Aceleraba mucho, corría poco, todo a destiempo, el coche se calaba… Un desastre.

Acto 4: el examen práctico (90% del carnet)

Ya nos acercamos al final del camino. Hay que levantarse a les 06:30 de la mañana para estar bien frescos a las 08:00. Desayunar bien e intentar que los nervios no puedan contigo. “Piensa que es una práctica más, Xavi, pero con 3 personas mirándote”. Esa frase no me tranquilizaba, pero nunca me he sabido calmar a mí mismo. Ni yo ni nadie, la verdad.

Subes al coche, la examinadora (muy amable) te pregunta dónde está el claxon y lo señalas pero no lo aprietas (en ciudad está prohibido a no ser que sea para evitar un accidente) porque quieres que tu examen dure más de 10 segundos, arrancas el coche y la examinadora se ahoga. Un chicle se le mete en las vías respiratorias. Tú oyes respiraciones entrecortadas. Tu profe para el coche con el freno de mano cuando vas a 30 por hora. De repente es Tinky-Winky quien te está examinando. Es de color morado, pero respira. Consigue expulsar el objeto extraño y vuelve a ser de color rosado. Todo normal.

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Mi reacción al ver la que se había armado en 20 segundos

Claro, ¿cómo se controlan los nervios cuando tu examinadora ha estado al borde de la muerte y afirma haber visto la luz al final del túnel? ¿Cómo continúas con normalidad cuando has estado a punto de hacer la parte de conducción autónoma hacia la funeraria? Estas cosas solo me han pasado a mí, pero le pueden pasar a cualquiera.

Superada la aventura con la Parca, continué dignamente con mi examen. Aprobado. Alegría. Llego a suspender con el susto que nos llevamos todos y me da un stendhal. Pero aquí no terminó mi periplo.

Acto 5: la selva (100% del carnet)

Ahora ya tengo mis exámenes aprobados. Pero me toca volar solo. Ya no tendré al profe conmigo, que me daba mucha seguridad con esos pedales que tenía delante y que podían salvarme la vida en caso de emergencia. Ahora hay que adentrarse en la selva que es una ciudad o una carretera, donde la gente toma las rotondas al revés y no sabe lo que son los intermitentes ni para qué sirven.

Quizás ya no tengo amaxofobia porque me la han quitado a base de 25 euros por práctica. Pero lo que sí que sigo teniendo es la convicción de que voy a morir al volante después de volver a confundir el acelerador con el freno. Poneos una alerta de Google, porque en cualquier momento seré carne de titular. Después de lo que me pasó en el teórico, nada es imposible.

Xavier Rodríguez

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Zurdo de nacimiento. Melómano por necesidad. Comunicador por vocación. Se me fue la pinza y tengo un canal de Youtube donde explico mis miserias.

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