DE PROFESIÓN, IT GIRL

El término de it girl es reciente, la primera vez que lo vi fue dirigido a Poppy Delvingne, hermana mayor de la top model Cara, ambas hijas de un matrimonio de la alta sociedad inglesa, en el front row de un desfile.
Una it girl es aquella que marca tendencia, que con su estilo es capaz de influir en otras para poner de moda una prenda o una forma de llevarla.

Las it girls han existido toda la vida, aunque no siempre se las ha llamado así, antes el ser it girl iba ligado a a ser famosa o a una hija o familiar de, ya que sin internet y las redes sociales, la única manera de conocer el arte para vestir de alguien era a través de los medios de comunicación convencionales, tv o revistas.

Gracias al auge de las redes sociales y de la democratización de la moda, cualquiera puede jugar a ser un referente de estilo y a pensar que tienen el poder de marcar tendencia. De hecho es relativamente fácil vestir a la moda comprando ropa en cualquier cadena de moda low cost copiando los looks de gente que tiene verdadero talento para dictar que se llevará la próxima tendencia, o adquiriendo los outfits que ya se muestran hechos en los lookbooks de las web de las tiendas.

Y no, no hablo de gente que ha profesionalizado su blog, que invierten en ello para hacerlo mantenerlo o convertirlo en un medio de vida y que cuentan con el asesoramiento de expertos, por ejemplo, Chiara Ferragni, la blogger entre las bloggers, y o su versión patria Dulceida.

Hablo de quienes se suman al carro del mundo egoblogger definiéndose a sí misma como fashion influencer o it girls y lo único que tienen es un puñado de seguidores y poca esencia.

Hablo de esas chicas que se ponen el primer trapo que cualquier nueva marca de ropa les regala y nos venden sus virtudes porque es lo que les han pedido que se pongan ese día y que al día siguiente se visten con ropa de la competencia sin mostrar ninguna opinión ni preferencia personal, o peor aún que se compran la catálogo online de una tienda para hacerse unas cuantas fotos y devolverlas después de usadas, el llamado wardrobing.

No, a ti lo que te gusta no es la moda, a ti lo que te gusta es comprarte vestidos. Y lo entiendo, y lo comparto, pero no vayas de entendida cuando nunca te has leído un número de la revista Vogue o un libro de moda, y ni siquiera sabes nada sobre la creación de las más prestigiosas firmas o de los diseñadores que han hecho historia.

Así que, ¿quién eres tú para decirme que he de ponerme yo, si ni si quiera tú mismo sabes a quien ser fiel ni cuál es tu estilo propio?

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