CRUSH: CÓMO MANTENER LA COMPOSTURA

A todas nos ha ocurrido, -sí, me acabo de dar la licencia de utilizar el femenino como género neutral, si no os gusta pues que venga la RAE y me detenga–, cuando el día no podía ser más anodino, aburrido y rutinario, sucede. Ya sea en el trabajo, clase, bar o discoteca, aparece como de la nada el chico o chica que te gusta, tu ‘crush, aquella persona con la que fantaseas día y noche, con el que te casarías en Disneyland París y te irías de luna de miel a las islas Fiyi, o a Torremolinos porque si es con él te daría igual irte hasta a Alcalá-Meco, en resumen, el que te pone cachonda. Y es ahí cuando lo intentas.

Tratas de disimular, de hacer como si no pasase nada, intentas mantenerte digna y que no se te note que mojaste braga. Y obviamente, fracasas, estrepitosamente además. Tu boca se queda seca, no te salen las palabras, intentas ser ingeniosa y sueltas algún comentario inoportuno o fuera de lugar, tratas de pasar desapercibida y acabas siendo protagonista de uno de esos anuncios de teletienda donde la gente es inhumanamente torpe y necesitan de un artilugio absurdo para poder vivir su día a día sin accidentes. Sí, amiga, tu cuerpo antaño sutil y que se desplazaba con fluidez se convierte en una masa ortopédica y con menos movilidad que la frente de Nicole Kidman, tu cerebro se deshidrata y tus sentidos se anulan.

Pues bien, he aquí unos consejitos para mantener la compostura y que tus crush sean testigos de lo maravillosa que eres.

Rupaul | HAUL

  1. No hables del tiempo. Sí, lo sé, es un topicazo. Pero sucede, y mucho. Más de lo que uno podría pensar. Es soltar algo sobre la meteorología y matar, hacer la autopsia, embalsamar y enterrar una conversación. Seguro que se te ocurre algo mejor que decir que “oye, pues se ha quedado buena tarde”. ¡Ánimo!
  2. No bebas de más por hablar con él. Lo sé, es muy tentador eso de… “voy a beber para desinhibirme y así poder hablar más tranquila”, pero es mentira. Una burda mentira. Una catastrófica mentira. Sí, puede que una copa calme un poco los nervios, pero más de una no. Al contrario, empezarás a soltar sinsentidos, quizá digas algo inapropiado o peor aún… que al día siguiente ni siquiera recuerdes de qué hablasteis o si hiciste alguna tontería. Otra cosa es que bebas porque lo desees, ahí ya cada una que haga lo que quiera.
  3. Si ves que la conversación no va a ninguna parte, o la sientes forzada, déjalo pasar. No hay nada peor que obligarte a ti misma a continuar algo que no marcha. Una conversación es cosa de dos, no dejes todo el peso o responsabilidad en tu persona, quizá el muchacho nos haya salido soso. ¡Que se esmere él también!
  4. Sé tú misma. Y es que cariño, no hay nada más atractivo que la naturalidad. Déjate de chorradas, que la vida solo es una –como diría María Isabel, una de las grandes incomprendidas de España– y si no está de Dios, como diría tu abuela, pues sólo lo sabrás si te atreves. No tienes nada que perder, ¡échale cara y a ello!

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