EL DOLOR DE LA HOMOFOBIA

“Me llamo David Marañón. Tengo 24 años, y el pasado sábado fui víctima de una agresión homófoba.”

Más o menos así es como se presenta uno en comisaría cuando denuncia una agresión homófoba. Suena feo, ¿verdad? Vas dudando acerca de si te tomarán en serio, si estarán receptivos y si entenderán todo tu dolor por tan sólo unos insultos. No sabes en qué momento decir que se trata de una agresión de odio por cuestión de orientación sexual. Pero el caso es que estamos en el año 2017, y siguen pasando estas cosas.

“Me empezaron a perseguir, me amenazaron de muerte y reiteraron varias veces que estaba enfermo y que era un maricón de mierda”

No tengo ni idea de cuántas veces podrán escuchar estás palabras al año en una comisaría de policía. Pero creo que no las suficientes si consideramos que hoy en día es totalmente sencillo que pueda pasarte esto como me pasó a mí el otro día a plena luz del día. ¿En qué se está fallando? ¿Es problema de la educación recibida o de la sociedad en la que crecemos? Sea como fuere, se sigue odiando al distinto, se sigue generando dolor gratuito a personas que lo único que quieren hacer es vivir.

Por suerte, a mí no me pegaron. No me dejaron, además de las marcas mentales, las físicas. No consiguieron que la gente me viese con heridas, dejar su firma en la gran obra que pueden considerar ‘pegar a un maricón’. Pero por desgracia, las marcas, las heridas mentales, duelen y mucho. Son esas que te hacen ir con miedo por la calle, que hacen que duermas poco por seguir teniendo ansiedad. Esas heridas que hacen que pienses: a lo mejor iba demasiado gay vestido ese día y por eso me querían matar. Demasiado gay, suena terriblemente mal. Hacen que por un segundo ese dolor se transforme en odio hacia uno mismo, que realmente te plantees por un microsegundo que siendo gay lo estás haciendo mal.

“No entiendo nada mamá, simplemente se han cruzado, me han dicho que me querían matar, y me he tenido que esconder en un supermercado porque me mataban”

Lo único con lo que no contaban los individuos que quisieron matarme fue con que en mi círculo siempre me han aceptado. Y que nadie se alegraría ni un ápice de que eso me pasase. Al contrario. Se les transmite un dolor del que te sientes culpable. No podía parar de repetir ‘lo siento’ a todas las personas que tuvieron que ver a uno de los hombres amenazándome por el momento incómodo que les hice vivir. Yo. Inconscientemente, te culpas y te avergüenzas de que cosas así pasen. Con mis amigos y familia igual. No quería hablarlo en profundidad con ellos por evitarles sufrimiento, pero han estado de manera incondicional. De ahí la importancia no solamente de contar que te ha pasado algo así, sino de denunciarlo. No es justo que además de agredidos nos sintamos solos. El hecho de que tu familia, tus amigos y la policía te respalden hará que te sientas mucho mejor contigo mismo. Y, sobre todo, que sientas que siendo tal cual eres no estás haciendo nada malo. Porque no odias al distinto, únicamente quieres amar, cosa que cualquier agresor no sabe lo que significa.

El hecho de que hace unos días me amenazasen de muerte me ha hecho replantearme muchas cosas, pero ninguna es mi orientación sexual. No quiero cambiar por miedo, no quiero ir temeroso por la calle o no poder cogerle la mano a mi pareja (cuando la tenga). Si es necesario, viviré con un dolor terrible por el odio que se me tenga o no. Pero estaré orgulloso de ser quien soy, de amar a quien amo y de rodearme de personas tolerantes y sensatas. No tengáis miedo de ser quiénes sois, denunciad si os agreden. Asociaciones como Arcópoli, que me han ayudado en todo momento, están a vuestra disposición por si tenéis dudas o miedo. Y no temáis llorar o desahogaros. Soltadlo todo, no os guardéis nada, y procurad seguir siendo como sois. Que el dolor no os cambie ni un ápice. Vosotros no estáis equivocados. Lo están ellos.

David Marañon

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De pequeño no sabía lo que quería ser, lo único que hacía era no perder el tiempo. Con casi 25 años actúo igual, sin profesión fija pero con ganas de hacer cualquier cosa.

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